Antes y después de toxina botulínica

Qué es, para qué sirve, por qué es un procedimiento seguro y en qué consiste su aplicación.

¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica es una sustancia proteica producida por la bacteria Clostridium botulinum, la cual provoca una relajación muscular mediante el bloqueo de la sinapsis de las terminaciones nerviosas hacia un músculo determinado.

¿Para qué sirve?

En medicina, ya viene siendo usada desde los años 80 para el tratamiento de enfermedades neurológicas y oftalmológicas en las cuales existe una contracción muscular no controlada o exagerada (blefaroespasmo, estrabismo, bruxismo, espasmos faciales). La utilización para fines estéticos se inicia en la década de los 90, mediante los trabajos originales de Alastair Carruthers (dermatólogo) y Jean Carruthers (oftalmóloga), con las primeras publicaciones sobre su uso para la mejoría de las arrugas de expresión mediante la relajación de músculos específicos, logrando en 2002 la aprobación oficial por la agencia norteamericana FDA. Actualmente es el procedimiento estético más realizado en Estados Unidos.

Con esta técnica se permite el tratamiento de aquellas arrugas que se forman tras la contracción de la musculatura, principalmente facial.

¿Es un procedimiento seguro?

En algún momento se cuestionó la toxicidad del procedimiento, debido a que se trataba de la inyección de una toxina; entre tanto, se trata de un procedimiento seguro, pues la dosis necesaria para causar efectos tóxicos es mil veces superior a la utilizada con fines estéticos.

De todos modos, se trata de un procedimiento que rompe la barrera cutánea e ingresa a la musculatura, con lo cual es considerado un acto médico, que requiere la debida formación específica y cuidados rigurosos previos, durante y después del procedimiento, por lo que debe ser realizado por especialistas calificados, a fin de disminuir los riesgos de efectos no deseados.

¿En qué consiste el procedimiento?

El principio activo debe estar conservado en frío (directamente o en cadena), y luego se reconstituye antes de su aplicación. Previamente es necesario disponer de un momento para aclarar dudas, la firma de un consentimiento informado por parte del paciente y un control fotográfico para seguimiento. Sigue el marcaje de las zonas a tratar. La inyección se realiza con una jeringa pequeña con aguja muy fina, lo cual hace que el procedimiento sea muy bien tolerado y rápido. Los efectos no son inmediatos, sino que gradualmente se va observando la mejoría, empezando a las 48-72 horas y alcanzando el resultado máximo en hasta 3-4 semanas.

¿Es algo definitivo?

La duración de la acción de la toxina botulínica varía entre 3 y hasta 6 meses, según sea el área tratada, el número de aplicaciones previas y el grado de actividad muscular del paciente, entre otros factores. Por ello es muy importante clarificar muy bien los objetivos junto a su dermatólogo previamente, a fin de aclarar dudas y no generar falsas expectativas. Un procedimiento bien realizado, así como un correcto asesoramiento, son claves para un tratamiento exitoso en el tiempo.

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